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...a Santiago de las Vegas en Línea. En estas páginas digitales encontrará usted la más completa historia de la edad de oro de nuestro pueblo, escrita no sólo por sus historiadores oficiales, sino también por las personas que la vivieron. Encontrará además en nuestra galería la más grande colección de fotografías de Santiago hasta el año 1959, enriquecida cada día por personas como usted en todas partes del mundo. Le ofrecemos también en la columna derecha la posibilidad de suscribirse, completamente gratis, a nuestro blog, buscar en nuestros archivos lo que usted desee, y comunicarse con otros santiagueros mediante nuestra lista de contactos. Esperamos que este sitio, dedicado a - y construido por - todo aquél que ama a Santiago de las Vegas, sea de su agrado, una fuente de inspiración y de orgullo municipal.

miércoles 4 de noviembre de 2009

La prodigiosa memoria de los elefantes

1 ¡TOME LA PALABRA!

por Raúl Rodriguez Vega

Cada año el Circo Montalvo pasaba una semana en nuestro pueblo, desplegando sus telones en terrenos del paradero del tren en el espacio de la calle 16 entre 11 y 13. Cada tarde salía una caravana por el pueblo para anunciar la función de la noche, compuesta por payasos, equilibristas, animales amaestrados (entre ellos la elefanta Tana), y los grandes tambores conocidos por "timbales", que los muchachos se disputaban por cargar, y como recompensa había entrada gratis a la función de la noche.

Una de las tardes, al llegar la tropa a 13 y 4 frente al kiosco de Berardo, uno de los clientes, un poco pasado de tragos, la emprendió a hielazos contra la elefanta, dando por resultado que la misma montara en cólera y saliera a atacar al imprudente. Si no hubiera sido por el cuidador que actuó rápidamente, se hubiera dado en el lugar una tragedia de proporciones... elefantinas.

Al año siguiente, al repetirse el recorrido del circo, en el mismo lugar se encontraba el beodo, y la elefanta con su prodigiosa memoria, enseguida lo atacó, lo tiró al suelo y lo golpeó con la trompa. Al pobre hombre lo salvó la rápida actuación del cuidador y de algunos curiosos que frecuentaban el lugar.

Por mucho tiempo en Santiago se comentó el caso, poniéndose de manifiesto la prodigiosa memoria de los paquidermos.

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Nota del editor: Si desea profundizar en el tema, en junio del 2009 Consuelo Hernández Basabe también escribió un artículo sobre el circo en Santiago de las Vegas.

domingo 1 de noviembre de 2009

Al Dr. Gabriel Gravier

2 ¡TOME LA PALABRA!

El Dr. Gabriel Gravier (1900-1974), uno de los más destacados intelectuales santiagueros de su generación, dejó profundas huellas en la historia y vida cultural de nuestra ciudad. A su fallecimiento en Miami en 1974, otro gran intelectual cubano, el escritor José Sánchez Boudy, le rinde tributo en el Diario Las Américas, cuyo texto le ofrecemos hoy por cortesía de Roger Balbi, quien conservó el recorte que reproducimos más abajo.

Autor de varios volúmenes del "Diccionario de cubanismos más usuales" y uno de los más prolíficos ensayistas y novelistas de la diáspora cubana, "Pepito", como lo conocen sus amigos y admiradores, visitaba a su amigo Gravier cada vez que venía a Miami desde Carolina del Sur, donde era profesor universitario. En esta sentida elegía expresó con dulces palabras el respeto y profunda amistad que sentía por el autor de 26 cuadernos de poesías... y la inmortal canción "Una rosa de Francia".

Recuerde que debe pulsar sobre la imagen para ampliarla.

sábado 31 de octubre de 2009

Las panaderías de Santiago de las Vegas

6 ¡TOME LA PALABRA!

Por Raúl Rodríguez Vega

Entre los años 40 y 50 del pasado siglo, en nuestro pueblo existían nueve panaderías. Lo curioso es que todas estaban en calles con números impares, comenzando en la calle 5 y terminando en la 17, a saber:

En la calle 5 entre 4 y 6 estaba “La Lolita”, que repartía el pan por las bodegas en camión.

“La Santiaguera de Castañeda” en calle 7 entre 2 y 4, que también repartía el pan por las bodegas.

“La Criolla” de calle 9 entre 2 y 4, que repartía el pan en un carro de caballo.

La calle 11 contaba con “La Angelita”, de Manuel Carballo, entre las calles 14 y 16. La totalidad del pan lo repartían por las bodegas en un camión.

En la calle 13 había dos panaderías: la del español Méndez en 13 entre 0 y 2 con venta para las bodegas, y la panadería “Ceres” con venta de pan de pico y especial sólo en el mostrador. Su próspero propietario se nombraba Pedro.

La calle 15 tenía dos también: la de los Santos (entre 0 y 2), que repartían el pan en un carro de mano por las bodegas; y la del propietario nombrado Fomento (entre 12 y 14), que también repartía por las bodegas.

En la calle 17 entre 8 y 10 tenía José Fuentes su panadería.

Además de las nueve panaderías de Santiago, tambien repartían pan en Rancho Boyeros “La panadería de Capote”; en Rincón “Los Vega”; en Wajay “La Nivaria”; y en Calabazar, la de Manolo Simón y otra más, lo cual nos da un total de 14 entidades que luchaban por ofrecer el mejor pan a nuestra localidad.

lunes 26 de octubre de 2009

Cuando Yiyo se hizo barbero

6 ¡TOME LA PALABRA!

por Raúl Ariel Rodríguez Vega

Camilo Vasallo vivía en la calle 16 entre 15 y 17 con su esposa y dos hijos. Persona emprendedora, en la sala de su casa albergó distintos negocios: venta de frituras, helados y duro frío, papalotes, en fin, todo lo que pudiera ser comercializado.

El hijo pequeño de Camilo, conocido por Yiyo, es el protagonista de esta historia. El Yiyo era un gran limpiabotas ambulante. Un día, allá por los años 50 del siglo pasado, quiso cambiar de oficio y con la ayuda del padre, compró todo lo necesario para ser un gran barbero. Yiyo estimó que estaba listo para pelar, pues contaba con todos los utensilios: tijeras, peines, un reluciente maletín, y batas sanitarias como las que usaban Neneíto, Mario Simón, Belarmino Valiente y Joseíto Rey, y (según su decir) mejores que las de Sosa, Vigil, Macho Capote y Vicente, el único barbero oficial de los señores de color. Lo único que olvidó el Yiyo: aprender a pelar.

Un día, con la bata y el maletín, trató de conseguir el primer cliente, algo que no logró en Santiago pues la gente lo conocía y sabía que Yiyo era cualquier cosa menos barbero. En vista de lo anterior, Yiyo quiso probar fortuna en El Rincón. Fue proponiendo sus servicios por las casas hasta que llegó al reparto Melilla, a un costado del Lazareto. En ese lugar encontró a un vecino con cuatro pequeños hijos, a los cuales se les notaba que en muchos meses no pasaban por una barbería. El pobre hombre se encantó de que le pelaran los muchachos en casa y a muy buen precio.

Le prepararon al presunto Fígaro un espacio en el portal para que pelara a los cuatro niños y al padre. El barbero tendría un gran debut. Yiyo comenzó su tarea con el primer muchacho mientras el padre, confiado en el buen servicio, continuó en los trajines del hogar.

Cuando el padre de los muchachos estimó que Yiyo había tenido tiempo suficiente para terminar el primero, llegó al portal y... ¡cuál no sería su sorpresa al encontrarse una veintena de vecinos congregados frente a la improvisada barbería que no podían contener la risa ante las "cucarachas" y tijeretazos que lucía el hijo en la cabeza!

Ante la cólera del padre, Yiyo echó a correr por la línea del tren y no se sabe cómo pudo llegar sano y salvo a su casa en Santiago.

Éste fue el debut y despedida de Yiyo como barbero, por lo cual siguió con su oficio de limpiabotas, que ejerció tanto en Santiago como en el aeropuerto de Rancho Boyeros... donde un día por poco causa una catástrofe mayor que el pelado del niño cuando, según cuentan, se "coló" en la pista de aterrizaje y, haciéndose el parqueador de aviones, comenzó a dar señales.

Creemos que Yiyo falleció en Miami. Por estos recuerdos que hoy nos hacen sonreír damos las gracias, y esperamos que Dios lo tenga en la Gloria.

sábado 17 de octubre de 2009

Viejos recuerdos de Santiago de las Vegas

9 ¡TOME LA PALABRA!

por Gerardo Buría / Miami, Florida

(No, no se lo imagina, en realidad ésta es una malísima imitación de la famosa columna de Fausto Miranda)


¿Santiaguero o veguero? Si a mí me preguntaban contestaba, “santiaguero de Santiago de las Vegas”.


¿Qué decía usted?

***

La peregrinación al Cacahual los 7 de diciembre era una de nuestras mayores tradiciones. Desde temprano en la mañana empezaba el desfile a pie de la mayoría de los santiagueros. Unos iban por la sinuosa carretera bordeando La Tabernita, otros cortaban camino atravesando la Finca Pajarito. Durante el camino disfrutábamos de los vendedores ambulantes variados, la mayoría prefería los de pan con lechón. De una de esas mesas nació el que fuera después el famoso “Rincón Criollo” de Sindito Acosta.


¿Cuántas veces hizo usted ese recorrido?


***

Santiago de las Vegas era famoso por sus bailes; la Ciudad Alegre, le decían. Las mejores orquestas los amenizaban en los salones del Centro de Instrucción y Recreo (C.I.R.), el Club Atlético Santiago (C.A.S.), El Centro de Instrucción y Recreo La Gloria, y más atrás, el Casino Español. Los nombres de la Sonora Matancera, el Conjunto Casino, Jóvenes del Cayo, Benny Moré, Roberto Faz, Belisario López, Arcaño, Romeu, Duarte, Aragón, Sensación, Cheo Belén Puig, Chapoteen, Julio Cuevas, etc., eran comunes en ellos.


1948: Noche de baile en Santiago de las Vegas.

La culminación: los Bailes del Patrón y las Parrandas Santiagueras de fin de año. Se cerraba la calle 11 y unidos los salones del C.I.R. y el C.A.S. se celebraban los bailes más grandes de toda la provincia.


El Centro de Instrucción y Recreo, una noche de Parrandas Santiagueras.

¿Recuerda usted las veces que asistió a esos bailes y cómo se divirtió?


***

Cuba era famosa por su magisterio, en ese aspecto Santiago de las Vegas no era segundo de nadie en toda la Isla.

Sus escuelas públicas y privadas y sus profesores eran un motivo de orgullo para nosotros.

1951-52: Estudiantes de bachillerato de primer año de la Academia Brito.

Entre las escuelas públicas podemos citar las 2 y 4 de varones, 1 y 3 de hembras, los centros escolares de Rincón, Calabazar, Boyeros y Mazorra. Entre las privadas, las academias Gacio, Brito, Richard, Amador, Carral, etc. Usted es viejo si recuerda la Escuela Primaria Superior fundada por el Centro de Instrucción y Recreo que brindaba gratuitamente sus servicios a sus alumnos, después la Escuela Primaria Superior Oficial, un orgullo nuestro.


1944: Claustro de Profesores de la Escuela Primaria Superior: De pie, de izquierda a derecha: Alfredo del Amo, Esther Pita, Mario León, Margocita Sánchez, Aurelio Roura Menéndez, Felipe Piñera, Amado Herrera León. Sentados de izquierda a derecha: Dra. Rina Cortada, Soledad Cobo, José Manuel Sánchez Luque, Dra. Nieves Amores y una profesora cuyo nombre no recordamos.

Mencionar nombres de maestros, es quizás caer en penosas omisiones. Para mí, José Manuel Sánchez Luque (sentado, al centro, en la fotografía) fue el Maestro de Maestros.


¿Recuerda usted a su maestro preferido y la escuela a la que asistió?


***

El Parque Juan Delgado, nuestro Parque Nuevo (a la izquierda), fue el lugar romántico por excelencia de Santiago de las Vegas. Allí nacieron la gran mayoría de los amores que luego resultaban en matrimonio, asegurando la descendencia santiaguera. Las vueltas al parque, los jóvenes a la izquierda, las muchachas a la derecha, los piropos y las bromas al cruzarse. Si ligábamos cambiábamos el rumbo de nuestras vueltas acompañando a las muchachas.

Los domingos, la retreta de nuestra Banda Municipal, dirigida por el Profesor Eduardo Escalante.


¿Recuerda usted esos buenos tiempos?


***

El Centro de Instrucción y Recreo celebraba el 5 de febrero su tradicional Velada Aniversario. Cooperaban en ella gratuitamente muchos famosos artistas nacionales y locales. Entre los nacionales, recordamos a Tito Hernández, Salmolledo, Américo Castellanos, Manolo Torrente, Zoraida Marrero, etc. Entre los locales, Esther Borja, Luis Beiro, Alfonso Pérez, Sinesia Rojas, etc. Los últimos años esta Velada era amenizada por la Banda de la Policía Nacional, dirigida por el Comandante Romaguera. Lograr asiento era dificilísimo.


¿Pudo conseguirlo usted?


***

El baseball era el deporte preferido de los santiagueros. No recuerdo por no ser suficiente viejo el famoso Club del C.I.R., con Chilo Martínez, Rodolfo Denis (Platabella), Chacho y Armando Pozo, etc. Sí recuerdo el team del C.A.S. cuando jugaba en el terreno de los Bacallao en la calle 2, y nos subíamos en los frondosos árboles de la carretera para ver el juego gratuitamente. Antonio Estrella, Ciro Nueva, Yiqui de Souza, Bayito Dedric, Pedro Campos, Pomares, etc. Después cuando ganamos el Campeonato Nacional de Amateurs, ya en los nuevos terrenos de la Finca La Catalina. Esas gloriosas franelas fueron vestidas por Yuyo Rojas, Neneíto Temes, Idael de la Paz, Orlando Denis, Felo Sánchez, Vicente Echegarrúa, Rogelio Reyes, el guajiro José R. López, y otros que ahora no recuerdo.

Al centro, el pitcher Antonio Estrella, quien fue una gloria del team del Club Atlético de Santiago de las Vegas.

¿Era usted fanático de ese baseball? ¿No recuerda ningún aguacero en el Stadium, o el rabo de nube que un domingo se llevó todos los zincs del techo?


***

Las graduaciones de la Escuela Primaria Superior eran uno de nuestros grandes acontecimientos. Sus shows presentados por las profesoras de música Margot Sánchez, Edna Gravier, Solita Cobo y Piedad Gravier eran de una cualidad superior, teniendo en cuenta que eran interpretados por los alumnos de las escuelas, sin experiencia previa como artistas. Que recuerde, sobresalieron como estrellas de las mismas Amparito García (q.e.p.d.), Blanquita Enríquez y Leny González. Los asistentes eran tantos que los últimos años hubo de hacerse por invitación para que pudieran asistir los familiares de los alumnos y las autoridades escolares y oficiales.


Circa 1947: graduación de la Escuela Primaria Superior en el Teatro Popular del C.I.R.

¿Asistió usted a esas graduaciones?


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El anuncio de hoy: La Marquesita, calle 13 No. 31. La única tienda con portal. Perfumería, Camisería y Ropa Fina.

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Si usted recuerda todo esto, es un santiaguero o veguero de verdad. Si es viejo o muy viejo, depende de su ánimo, no de sus años.


¿Cómo lo tiene usted?

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Publicado con el permiso del autor.

martes 13 de octubre de 2009

Ramoncito el de la imprenta... o La imprenta de Ramoncito

4 ¡TOME LA PALABRA!

Por Carlos Valiente Romero / Tampa, Florida

Entre los muchos recuerdos imborrables que aún guardamos de nuestro pueblo, está la memoria de muchos de sus comerciantes cuyos nombres quedaron para siempre unidos a la identificación popular de sus negocios.

De ahí el hecho que aún hoy después de tantos años es fácil identificar en nuestros recuerdos sitios como: la nevería de Santos Lucio, la botica de Mora o la botica de Fina, el kiosco de Berardo, el carrito de fritas de José el Gallego o el de Jesús Chicharrita, la ferretería de Felito Romero o la de Garrigó con el banco de su nombre, la Caficola del Neno o el bar de Tata Carballo o el Bar de Gervasio, la heladería de Andrés Valiente o las bodegas de Enrique Bú o de Lisardo Fernández, etcétera.


De entre todos esos distinguidos comerciantes, destacamos hoy a Ramón Balbi López (1895-1961), persona íntegra e intachable por todos conocido como "Ramoncito el de la imprenta", negocio que operó por muchos años en la calle 4 entre 11 y 13, bajo el nombre de Talleres Tipográficos "Mikleff" (apellido del dueño original José Mikleff).

Son innumerables las anécdotas que pudieran contarse por muchos que como nosotros, por algunos años, éramos visita casi a diario de aquel hervidero de trabajo que era "la imprenta de Ramoncito", pues aparte de ser en nuestro pueblo un casi exclusivo centro de ventas de artículos de librería y papelería allí se editaban por años y años todas las necesidades de impresos de la mayoría de nuestros comerciantes e instituciones cívicas y religiosas, así como innumerables publicaciones como los programas diarios para los cines "Popular del Centro" y el "Minerva", las ediciones mensuales de la "Revista del C.I.R.", la quincenal de la revista "Antorcha" y también la de la revista "Serpentinas", ésta última publicada por algún tiempo por los hijos de Ramoncito, los jóvenes Roger y Robertico Balbi Barceló.

Entre muchas de las historias que recuerdo de mi trato con el bueno y desinteresado amigo Ramoncito era el hecho de que rendidos sus servicio de imprenta con plena satisfacción de sus clientes, pagarle a Ramoncito era un gran problema porque el buen hombre, aparte de ser modesto y generoso en el precio que te daba, permanecía tan ocupado por cumplir sus nuevos y demandantes compromisos de trabajo, que después de meses y meses no te presentaba las numerosas y pendientes cuentas a cobrar... documentación que guardaba en un buen número de cajas de cartón más conocidas como "cajas de zapatos".


Casado por muchos años con la Sra. María Luisa Barceló, fueron Ramoncito y su esposa miembros fundadores de la Iglesia Metodista de Santiago de las Vegas, lugar donde profesaron su fe con gran humildad y espiritu cristiano hasta el último día de sus vidas.

Hasta aquí mis recuerdos de nuestro gran amigo, Ramoncito Balbi, honrado y laborioso comerciante, que fue parte de muchos de aquellos hombres que, aún actuando de una manera humilde y anónima, siempre se destacaron en su cooperación desinteresada por lograr el progreso y bienestar de nuestro querido Santiago.

Imagen de la colección de Roger Balbi Barceló.

jueves 8 de octubre de 2009

Himno al Centro de Instrucción y Recreo

0 ¡TOME LA PALABRA!

El Centro de Instrucción y Recreo, aquella augusta y santiaguerísima institución que tanto bien hizo en nuestro querido pueblo, aún hoy provoca en los que lo conocieron un sinfín de recuerdos y anécdotas. En su época misma provocó también fuertes emociones, como lo demuestra el himno compuesto por la Escuela Primaria Superior No. 2 (de niñas) para el C.I.R., que hoy nos llega por cortesía de Marcos Ruiz Rubio y su gentil esposa Elsa.

Himno de la Escuela Superior de Niñas
al Centro de Instrucción y Recreo

Salve, salve, Institución, tan patriótica y tan digna,
que a los santiagueros brinda cultura, recreo, y honor.
Todos tus hijos te adoran, porque fuiste una madre
que en los tiempos memorables diste a ellos paz y amor.
Nuestra Escuela está orgullosa al brindar a ti este honor
porque fuiste la primera que nos dio abrigo y calor.
Junto a tu linda bandera entonamos este himno
que hoy te cantamos a coro, cual regalo merecido.
Gloria a Ti, Centro Cubano, que imitaste a Martí
al unir nuestros hermanos, haciendo a un pueblo feliz.
¿Recuerda usted este himno? ¿Sabe en qué época, y por qué se compuso? ¿Habrá sido con motivo de algún homenaje al Centro? ¡Avísenos, por favor!

martes 6 de octubre de 2009

Los vendedores ambulantes de mi niñez

3 ¡TOME LA PALABRA!

por Consuelo Hernández Basabe / Miami, Florida

[Nota del editor: Continuando con el tema de los personajes de Santiago, hoy tenemos el gusto de ofrecerle este artículo publicado en el sitio original de Santiago de las Vegas en el 2003].


Por las calles de Santiago deambulaban día y noche vendedores que surtían al pueblo de todo tipo de mercancías y alegraban el aire con la melodía de sus pregones. He aquí algunos de los que puedo recordar de los años 40 y 50.


El carbonero. Recuerdo el carretón del carbonero que recorría el pueblo y la mula que iba parando en cada casa que les compraba cinco o diez centavos de carbón, pues ya sabía bien quién era cliente y quién no. A veces Mima nos decía, "Dile que te echen un poco de cisco" (la boronilla del carbón desmenuzado, que se colocaba sobre periódicos y debajo de los carbones antes de rociarlos con alcohol para empezar el fuego con más rapidez). El sabor de los bistecs en la parrilla era exquisito, más nunca he sentido el olor cuando se estaban cocinando y el humito cuando caía en el fuego el jugo de la carne, adobada con limón o naranja agria, sal y ajo.

El galletero.
Recuerdo tarde en la noche que nos sentábamos en el quicio de la puerta y en el silencio oíamos, "¡GÁ - lle - te - RÓ!" Éste era un señor bajito él, llamado Blanco y precisamente se vestía de blanco y con 2 latas iba por el pueblo vendiendo galletas de sal, calientes y riquísimas.

El tamalero.
Estos señores vendían tamales hechos en casa y los traían en latas de fondo falso y carbón debajo que los mantenían calientes. El pregón era "¡Pican y no pican los tamales! ¡Tamalero!" Los que llevaban picante eran los "que pican," y los que no picaban eran igual de ricos.

El lechero. Los lecheros tenían fincas y venían al pueblo temprano en la mañana con sus caballos con las alforjas llenas de litros de leche. Ellos no pregonaban, pues servían una clientela fija. Esa leche, salvo algunos que le añadían agua para aumentarla y eso era un chiste en el pueblo, regularmente era una leche pura de la que se hacía mantequilla en la casa. También los lecheros hacían el queso blanco, que lo traían envuelto en hojas de plátano, también exquisito y fresquito acabado de hacer. Yo recuerdo el queso que hacía Ismael y después Armando Encinosa, los dos fallecidos. Ellos tenían su finca pero vivían en el pueblo frente a mi casa, unas personas muy queridas por todos y especialmente por nosotros, pues prácticamente nos críamos con ellos.

"Comida de bobos".
También venía al pueblo el guajiro con los racimos de mamoncillos que a nosotros nos encantaban. Pipo le llamaba comida de bobos, porque es más semilla que nada, pero aún así para los muchachos era algo especial.

El botellero.
Éste era un señor que cambiaba globos por botellas y ese era su pregón: "¡Cambio globos por botellas!" Cada vez que lo oíamos empezábamos a buscar cualquier pomo o botella para que nos diera globos.

El amolador de tijeras. Este señor era bajito y llevaba siempre una boina (dicen que era italiano). Él se anunciaba con una armónica y afilaba tijeras, cuchillos, machetes, y demás.

Novela a domicilio.
Yo recuerdo un señor que traía a la casa una vez a la semana una novela que era una serie que desde luego cada semana terminaba en un momento de drama o suspenso; creo que valía cinco centavos la hojita, y Mima me las daba para que yo se las leyera. Eran tremendos dramas con mucho llanto y niños perdidos y mujeres abandonadas y tal, ya podrán imaginar.

"¡Estiro bastidores!" Así era precisamente el pregón, pues las camas tenían unos bastidores de alambre que con el tiempo se estiraban y le parecía a uno que estaba en una hamaca, pues se hundían en el medio.

El limosnero. No sé si muchas personas recuerden un señor que venía pidiendo limosna con una Virgen de las Mercedes. Él era un señor de color muy alto y vestido todo de blanco. Era mudo (o eso decía la gente) y tocaba una campanita. Cuando yo era chiquita y oía la campanita me escondía pues le tenía miedo y él, el pobre, se paraba delante de cada casa y sonaba la campanita y yo dentro de la casa con el corazón saliéndoseme, pues me parecía que aún con la puerta cerrada iba a entrar.

Imagénes cortesía de Xiomara Vigoa.

viernes 2 de octubre de 2009

Personajes pintorescos de Santiago

9 ¡TOME LA PALABRA!

por Jorge González

Personajes pintorescos de Santiago:


Hino el granizadero: Recuerdo sus granizados de naranja, fresa, limón, mantecado, chocolate y menta por dos centavos el vasito de papel.


Pita el botellero: Cambiaba globos, jarritos de lata, embuditos y otros productos artesanales por todo tipo de botellas y pomos de vidrio.


Mateo el carbonero: Repartía carbon por todo el pueblo empleando una mula gigantesca. Cada día de la semana vendía su carbón por diferentes áreas.

Sixto el pirotécnico: El "Gran Artillero" que fabricaba cohetes, voladores, fuegos artificiales y otros productos luminiscentes a base de pólvora.

Ricardito el maestro: Tenía una escuela de un aula para preparar a los muchachos en todo lo concerniente a su educación.

Vallina el camionero: Repartía materiales de construcción por todo Santiago y sus alrededores.

El abuelo Modesto: Un anciano moreno, de baja estatura, con barba y pelos blanquecinos, que se apoyaba en un bastón de palo de escoba. Vivía en Jalisco.

Landín el masajista: Con una untura de cebo de carnero tibio le arreglaba las torceduras y dolores a cualquiera. Un ortopédico empírico pero efectivo.


Govín el papalotero: En su casa te vendían un papalote, un coronel, papel de china, güines de Castilla, hilo, cualquier cosa que le sirviera a los muchachos para jugar.

El párroco Vicente Jovaní: Casó, bautizó y dio la comunión a media población de Santiago. Trajo de España la campana mayor, que era giratoria.


1955: El Padre Vicente Jovaní bendice la nueva campana.

Dr. Juan Amigó: Atendió a muchos infantes de nuestro pueblo por mucho tiempo, entre ellos a mis hermanas y a mí.

Dr. Bayés Quirch: Sacó como 3 millones entre dientes y muelas como dentista del Hospital Municipal.


El Gordo Borges: Alquiler y reparaciones de bicicletas, ponches, venta de gomas, cámaras y otros artículos "bicicletiles". Para tirapiedras, ligas rojas por cinco centavos.

Balbi el de la imprenta: Cualquier artículo de oficina, papelería, forros de libretas para la escuela. Impresos de todo tipo.

Guillermo el tamalero: A la hora de la comida, el fotuto de Guillermo te daba el aviso de sus tamales con el dicho: ¡Tamaleroooo, pican y no pican los tamales!

lunes 28 de septiembre de 2009

Recuerdos de un monaguillo

3 ¡TOME LA PALABRA!

por Carlos Valiente Romero / Tampa, Florida.

Gratos recuerdos guardo siempre en mi memoria de aquélla que llamamos "la época de oro" de nuestro pueblo, cuando muy joven formé parte del grupo de "monaguillos" que año tras año marchaban en todas las procesiones que eran organizadas por nuestra Iglesia Parroquial y su bien recordado Párroco Pbro. Vicente Jovaní Más.

Circa 1946-1947: Monaguillos de la Iglesia Parroquial de Santiago de las Vegas. De rodillas, de izquierda a derecha: Jorge Torres Mora (creemos); un joven de apellido Serra, también conocido como "Serrita"; en tercer lugar, Delfito Ochoa; Gustavito Galainena Porres; Emilito Perera Barbosa; Enrique Rueda Gallol (Quique). De pie, de izquierda a derecha: José Ramón Garrigó Pita; Carlos Valiente Romero; Juan Rafael Díaz, sacristán de las misas y procesiones oficiadas por el Rvdo. Padre Vicente Jovaní Más; le sigue (creemos) Guillermo Rueda Gallol (Guille); último, desconocido.
Imagen de la colección de José Ramón Garrigó.
Una de estas procesiones era la que se llevaba a efecto con motivo de las Fiestas Patronales el 25 de julio, Santiago Apóstol, y las otras eran las muy tradicionales que conmemoraban la Semana Santa y que se iniciaban el Lunes Santo con el Via Crucis; continuaban con la de Jesús Nazareno, la Virgen Maria y San Juan el Miercoles Santo y continuaban con las muy solemnes procesiones del viernes con las muy tristes del Santo Entierro primero y la de la "Soledad" que después, bien tarde en la noche, recorría nuestro pueblo con las imágenes de la Santísima Virgen María y San Juan (siempre guiando con "su dedo" el camino). A todos estos desfiles procesionales le seguía como gran colofón de la Semana Mayor la procesión llamada por nuestro pueblo como la del "Encuentro", cuya principal ceremonia ocurría tradicionalmente al amanecer del Domingo de Resurrección en la Calle 11 entre 6 y 8 frente a la Cafeteria y Dulceria "La Dominica".
Década del 1950: Procesión religiosa.
Imagen de la colección del Dr. Leonardo Gravier.
Para los santiagueros que vivimos esa época y para los que no, recordamos que terminando la procesión del Santo Entierro la imagen yacente de Cristo, en su preciosa urna funeral, no regresaba al templo si no que su "entierro" se escenificaba depositando la urna al cuidado de la familia del Sr. Rogerio Díaz (padre), cuyo hogar de la calle 15 esquina 4 era adyacente a la Iglesia. De allí, al amanecer del Domingo de Resurrección salía la procesión del Cristo Resucitado, recorriendo toda la calle 15 hasta la 10 y de allí a la calle 11 entre 8 y 6, donde ocurría la ceremonia de "El Encuentro" con el saludo flexionado entre Cristo Resucitado y las imágenes de la Virgen Dolorosa y el Apóstol San Juan, procedentes de la Iglesia.

También era muy popular tradición en ese gran "Dia de Fiesta de la Cristiandad" la "Quema de Judas" en la esquina del Ayuntamiento (calles 11 y 6). Este acto consistía en la quema de un gran muñeco de trapo y yerba, el que se rellenaba con pequeños cohetes pirotécnicos que al explotar hacían gran algarabía. Su organizador por muchos años lo fue el Sr. Armando García, conocido en el pueblo como "Armando el de Lisardo" (bodega ubicada en la misma esquina). Es de notar que nuestra amiga y santiaguera "en línea" Xiomara Vigoa, residente en Orange County, California, escribió este año en Semana Santa, preguntando si alguien se acordaba de los muñecos de trapo que quemaban por haber matado a Cristo... Pues bien, aquí, al cabo de unos meses, tiene Xiomara su respuesta.

Finalmente, entre muchas de las "alegres chiquilladas" que pudiéramos contar de muchos de nosotros como "monaguillos" siempre serán las eternas discusiones que se presentaban a la hora de iniciarse las procesiones... pues era entonces y sólo entonces cuando se litigaba "con gran ruido" una cosa tan importante como... ¡quién llevaría los ciriales y... quién llevaría la cruz!, problema de "última hora" en que en muchas ocasiones el propio Padre Jovaní tenía que "poner orden", y por tal motivo punto final.

Hasta aquí estos queridos recuerdos de nuestro Santiago de ayer.

domingo 27 de septiembre de 2009

Nota de duelo: Angelina González de Villavisanis

11 ¡TOME LA PALABRA!

Anoche sábado 26 de septiembre a las 9 p.m. entregó su alma Angelina González de Villavisanis en San Juan de Puerto Rico a los 90 años de edad tras una larga enfermedad. Propietaria con su esposo Armando Villavisanis de la bodega en la esquina de las calles 14 y 15 en Santiago, en 1970 Angelina fundó con su familia el reconocido Colegio "Cupey María Montessori" en Puerto Rico. La sobreviven su esposo, hijas Cándida y Angelinita, nietos y bisnietos.

Angelina estará expuesta hoy desde las 4 de la tarde en la funeraria Buxeda de Puerto Rico. Mañana 27 de septiembre a las 9,15 a.m. se celebrará una misa en su honor antes del entierro en el cementerio Buxeda de Isla Verde.

A las familias González y Villavisanis, nuestras más sinceras condolencias.

martes 22 de septiembre de 2009

Un legado de nuestra cultura

2 ¡TOME LA PALABRA!

por Leovaldo González Álvarez / Santiago de las Vegas

Algunos de la mano y hombro con hombro vamos caminando silenciosamente, acompañando al que, para algunos de los que conforman nuestra atribulada marcha, es un ser querido de la familia y para otros un amigo entrañable que fue su compañero de muchos años.


Este cortejo no siempre seguía el mismo recorrido; generalmente partía de las casas de familia hasta el lugar donde todos confluían, la esquina de la Ferrolana, en la calle 13 y 16. Allí, al igual que por donde quiera que se pasara durante el trayecto, se retiraban el sombrero y guardaban silencio en señal de respeto, de apoyo y consuelo a los familiares y amigos, tanto los que salían de sus casas como los que transitaban en ese momento por la calle.


Cruzamos la Línea, muy próximos a la Estación del Ferrocarril (a la izquierda), que ya para esa fecha había dejado de fungir muchas de sus tareas originales y que con su funcionamiento en etapas anteriores, cooperó de forma incuestionable en el desarrollo y crecimiento económico de nuestro pueblo. Durante la Guerra de Independencia los vecinos de la entonces llamada Calle del Paradero suministraron información al mando del Regimiento de Santiago de las Vegas sobre el movimiento enemigo de tropas y material de guerra, conformando una organización urbana que con su valor y patriotismo colaboró en la seguridad y realización de acciones de guerra del Regimiento. Al mismo tiempo este lugar fue testigo del fin de la soberanía de España sobre nuestro Santiago, ya que en la mañana del día 11 de enero de 1899 partió desde aquí el resto de las fuerzas que la representaban en la comarca. Otras vías de comunicación, así como otros medios de transporte alternativos la han relegado en el tiempo pero no de nuestra historia.

La Línea, algo que en mi imaginación cuando niño concebía como una frontera, algo que al cruzar me pondría en contacto con charros y corridos mejicanos, por aquello de Jalisco y Rancho Grande y que al crecer un poco mas pude conocer se encontraban delimitados uno de otro por un puentecito, casas levantadas en tierras pertenecientes al Municipio y que el pueblo eufemísticamente había bautizado con esos nombres, donde vivía gente trabajadora en espera de poder mejorar sus condiciones económicas.

Unos pasos más y ahí esta el Cuartel de la Guardia Rural. Un escalofrío me recorre el cuerpo. Aquí tuve que venir a prestar declaración como consecuencia de un accidente de tránsito. Me enredé en mi bicicleta con un carro que venía de La Habana y si no hubiera tenido un poco de suerte, ahora estuviera mirando todo esto desde arriba, y sin darme cuenta y a falta de alguna madera cercana que poder tocar, cruzo los dedos y exclamo ¡SOLAVAYA!

1870: El primer cementerio de Santiago de las Vegas.

A lo lejos y a nuestras espaldas se oye un doblar de duelo en la campana de la Iglesia, pero hoy nos dirigimos en dirección opuesta, a otro lugar sagrado. Ya, desde finales del Siglo XVII y a partir de que un 18 de febrero de 1694 fuera bendecida la primera piedra de nuestra actual Parroquia, algunos de sus terrenos colindantes conformaron nuestro Campo Santo, hasta que por Real Cédula del año 1787, son suspendidos los enterramientos en la Iglesia de Santiago de las Vegas. A pesar de ello, los mismos continúan hasta el año de 1832, fecha en la que se inaugura el primer cementerio en el extremo oeste de la calle 11 y que fuera construido por iniciativa y gestiones del Director Honorario de la Real Sociedad Patriótica de Amigos del País, Don Francisco de Quesada. Finalmente y hasta el presente, el mismo quedó ubicado en las inmediaciones del pueblo en la antigua Calzada al Wajay, obra iniciada en 1893 y culminada en 1895.

1897: El segundo y actual cementerio de Santiago de las Vegas, a dos años de su inauguración casi sin bóvedas.

Como era costumbre en mi pueblo, después que todo termina, alguien se adelanta a los allí reunidos y pronuncia unas palabras de elogio, exalta cualidades y agradece en nombre de los familiares el haberlos acompañado en su dolor.


Como no todos contamos con el don de la palabra y a otros en momentos tan dolorosos se nos atenazan en la garganta, muchos santiagueros solicitaban el concurso de aquellas amistades que con su verbo y elocuencia nos prestaban su apoyo en aquel acto de rememoración final y entre los cuales destacamos con nuestro mayor agradecimiento al Dr. Gabriel Gravier, Marcelo Salinas y Arsenio Alemán Campos.

Santiago de las Vegas también tuvo sus costumbres o manera tradicional de afrontar los momentos más difíciles para sus familias, pues al igual que el dolor compadecido nos ennoblece, el dolor abandonado nos envilece o degrada.


Una gran parte de mi gente, con una que otra excepción, optaba por mantenerse bajo el amparo de su propio techo. Se disponían las salas de las casas, fueran espaciosas o no, con mobiliario propio o con ayuda del de los vecinos más cercanos. Se cubrían las aceras de la calle con sillas de tijera que se alquilaban con Palomino.


Palomino era el equivalente del Caronte de la mitología griega para los santiagueros, el encargado con seriedad y respeto de llevar nuestros seres queridos a su destino final, sin olvidar a Capelo con sus adornos florales de cintas satinadas que llevaban nuestro mensaje en letras abrillantadas (aquí puede leer una simpática anécdota sobre Oscar Palomino publicada anteriormente en Santiago de las Vegas en Línea).


Mira que mi pueblo fue pródigo en comercios, bodegas, bares, cafeterías, restaurantes, panaderías, muchos de ellos uno frente a otro en la misma esquina, ¡pero a Palomino!, a ese, que yo conozca, nunca nadie pretendió hacerle la competencia en esa particular actividad.

Un día a finales de los años 50, acondicionó la Funeraria Maulini un local en calle 2 entre 13 y 15 y hasta en su frente pusieron una cenefa con azulejos color vino que le daba una perspectiva sobria y luctuosa.

Pero los que tomaron esa decisión no conocían o no tuvieron en cuenta el arraigo de Palomino en mi pueblo, su carácter humano y solidario en los momentos más tristes y difíciles, pues no todos contaban con la posibilidad de afrontar la retribución de esos servicios y que en esas oportunidades brindaba al costo, en detrimento de la economía de su familia, pero que al mismo tiempo hacía incrementar el reconocimiento de la comunidad hacia su persona.

Palomino hasta llegó a brindar sus servicios con pagos a plazos, pero esto en particular no me extraña. Según me contó una vez mi padrino Emilio Prieto, en una ocasión en que la situación general estaba más prieta que su apellido, él tenía un negocio de peletería y llegó a vender los zapatos a plazos; al contado, ni los cordones. Pero analizando fría y jocosamente, en caso de que el compromiso de pago no fuera cumplido, un par de zapatos, un mueble u otro artículo cualquiera eran recuperables, siempre con su correspondiente pérdida por depreciación, pero….. en un servicio funerario después de brindado, ¿Qué recuperar? Al parecer los santiagueros agradecidos no le fallaron en sus plazos y como todos siempre nos encontramos en Lista de Espera, nadie quiso quedar mal con este compromiso y perder su garantía.

Pero volviendo a Maulini podemos agregar, ¡qué lugar para su ubicación!, precisamente frente al Parque, lugar de reunión de la juventud y de juegos infantiles, hecho para la alegría y los encuentros, con fondo musical de la vitrola del Bar Royalty y con la Notaría de José Ramón Sánchez a su lado. Allí, donde celebraban bodas frecuentemente, felicitaciones y pitadera de carros, flashes de cámaras fotográficas, arroz Tío Ben y flores por el aire. Nada más equivocado y tuvieron que cerrar por falta de tendidos.

Para algunos parecerán algo lúgubres estas líneas, recordar los momentos de dolor es algo que siempre tratamos de eludir, pero la sabiduría popular que se reflejaba en nuestros actos y costumbres es incuestionable.

Todos los años el 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, los fieles de la iglesia católica elevan sus plegarias y en aquellas épocas, particularmente, se oficiaba por sus almas una misa en la capilla del cementerio. Pero si entramos en detalles, todos aquéllos que se destacaron por determinadas causas, militares, políticas, artísticas u otras, tienen su día determinado en que la sociedad les recuerda y en el que se enaltece su obra y su quehacer en el beneficio de la comunidad, pero a los que no alcanzaron esos lauros y que dedicaron sus vidas a la familia y en la medida de sus posibilidades al bienestar de todos, nuestra presencia de apoyo a sus familias, nuestra marcha por las calles de Santiago y las palabras de recordación y elogio para sus actos entre nosotros, eran la muestra del póstumo reconocimiento social de su comunidad, el estímulo que todos necesitamos, para la familia: orgullo y satisfacción, un aliento para continuar con su ejemplo.


En verdad reconocimiento social, porque recuerdo en muchas ocasiones la voz del pueblo comentando de cuántas personas habían participado, acompañada de una expresión definitoria: ¡Todo Santiago estaba allí!


Porque, por ejemplo, cómo catalogar si no es como orgullo y satisfacción el hecho de que aún hoy, a pesar de los años transcurridos, la familia Alemán recuerde que al paso del sepelio de Sacramento Campos, hasta las puertas de los establecimientos comerciales de Santiago se cerraran en señal de respeto y reconocimiento a su insigne Maestra. Al igual, otras muchas familias santiagueras llevan este recuerdo como una bandera que pasan de mano en mano, de generación en generación.


Corramos el telón y demos paso a un nuevo acto. También en Santiago se hacía mofa de La Vieja de la Guadaña. Recordemos cuando, en los días de carnaval o parranda con mucha batahola y algarabía celebraban en calle 11 esquina 6, en el fondo de la Barbería de Majúa, el Velorio de Pachencho y en el que siempre aparecía un voluntario para representar al difunto vistiendo su correspondiente traje de madera y que después sacaban en hombros con su conga a parrandear por las calles con el pueblo.


Y ahora les voy a contar algo que no he podido nunca verificar.


Resultó que a uno le da una sirimba en el pueblo, en medio de una cumbancha. Lo declaran difunto y en el momento final sus compañeros deciden que en el último viaje lo acompañe su bebida preferida. Abren la caja y ponen en su mano una cerveza. Al contacto con el helado láguer, el difunto abre los ojos, se sienta en la caja y grita a toda voz, ¡Caballero, qué calor, si no fuera por Cristal! Y ahí mismo se formó el corre corre.

Final feliz, el «curda» se salvó en tablitas porque lo iban a poner seis pies bajo tierra y por carambola a Santos Lucio le aumentaron las ventas de la Cristal en el pueblo. Dicen que tanto o más que cuando Rosita Fornés haciéndose la marciana salió con su lagarto de un disco volador en la Fuente Luminosa.


Jocosidades de la gente de mi pueblo, chistes de amigos entre cerveza y cerveza.

Hoy sentimos la necesidad de traer todo este legado al presente, forma parte de nuestro patrimonio, de nuestra formación y de nuestra cultura. Evocar algunos de los lugares y personas que fueron actores en ellas los ha traído por un momento a la vida.


En una vieja libreta de mi padre encontré este pensamiento:

«El dolor tiene una fuerza mejoradora, nos hace ser más buenos, más comprensivos, nos reconcentra dentro de nosotros mismos, nos persuade de que nuestra vida no es un recreo, sino un deber».

sábado 19 de septiembre de 2009

La Universidad Autónoma de México visita Santiago de las Vegas

0 ¡TOME LA PALABRA!

Hace unos días, nuestro amigo y colaborador Gerardo Buría Prieto, autor de la antigua columna "Viejos recuerdos de Santiago de las Vegas" publicada en la revista El Cacahual, nos hizo llegar una fotocopia de un interesante artículo en la revista del C.I.R. del año 1953, recordando un importante momento deportivo y cultural en la historia de nuestro querido pueblo.

"El día 29 de abril de 1953 se honraron Santiago de las Vegas y el Centro de Instrucción y Recreo con la visita del team de Volley Ball de la Universidad Autónoma de México. Con tal fin la Junta Directiva y la Sección de Deportes del C.I.R. organizaron una serie de actos en su honor. En horas de la mañana les fue ofrecido un brindis en el Club de Cazadores de esta ciudad. Por la noche fueron recibidos a la entrada del pueblo por el Sr. Alcalde Municipal y su esposa, el presidente del Ayuntamiento, la Junta Directiva y la Sección de Deportes del C.I.R., representativos de instituciones, periodistas, etc., desfilando hasta nuestro salón de deportes donde el delegado de dicha universidad y el presidente del C.I.R. Armando Olivera Jiménez intercambiaron sus respectivos gallardetes. Gratísima impresión causó esta visita de los hermanos aztecas a nuestra ciudad".

Fue Presidente del C.I.R. en ese año de 1953 el veterinario, Dr. Armando Olivera Jiménez. Durante su mandato se publicó una sola Edición Conmemorativa de la Revista del C.I.R. en celebración del Centenario de Martí.

Nuestro agradecimiento a Gerardo por su amable contribución.

domingo 13 de septiembre de 2009

Supersticiones santiagueras

9 ¡TOME LA PALABRA!

por Consuelo Hernández Basabe / Miami, Florida

¿Recuerdan cuando éramos pequeños, todas las advertencias que nos hacían las personas mayores? "Eso es malo" o "Eso hace daño". Yo desde pequeña me rebelaba (por dentro, desde luego) y me decía "Cuando sea grande no voy a creer en eso". Y efectivamente, no soy supersticiosa. Éstas son las supersticiones que recuerdo:

-No abrir la sombrilla dentro de la casa, pues atraería la mala suerte.
-Igualmente atraerían la mala suerte el barrer la casa de noche; prestar tijeras; cortar papel dentro de la casa; tirar sal al piso; prestarle sal a los vecinos.
-No poner un sombrero encima de la cama, pues anunciaba la muerte.
-No romper un espejo, pues traería siete años de mala suerte.
-No sembrar maticas de maní, pues atraería miseria.
-No meter el cuchillo en la candela, pues atraería al Diablo.
-No mecer un sillón vacío, pues atraería la muerte.
-Al pasar un entierro, decir "¡Solavaya!" para auyentar la muerte.
-No poner la cartera en el suelo, pues el dinero se va.
-No pasar debajo de una escalera, o no te casas.
-Llevar azabache para el mal de ojo.
-Usar el coral contra los ataques epilépticos.

Otras creencias de mi niñez (en la década del 1940):

-Si planchabas de día, no salir en la noche, pues te "pasmabas".
-No bañarse en la playa o en la casa acabado de comer (había que esperar tres horas), o te daba una embolia.
-Al salir del cine en la noche nos hacían taparnos la boca y la nariz para que no cogiéramos el "sereno" y nos resfriáramos.
-No comer plátano y tomar leche, pues resfriaba el estómago; lo mismo sucedía con la guanábana y la leche.
-Besar el pan antes de botarlo.
-No afeitarse o pelarse después de comer (daba una embolia).
-Después de dar a luz, la mujer debía esperar cuarenta días antes de lavarse la cabeza, o "el parto se le iría para la cabeza".
-Igualmente, la mujer no debía mirar un eclipse de luna si estaba embarazada, pues el bebé nacería con la mancha de la luna.
-Cuando se deseaba que una visita se fuera rápido, se colocaba una escoba con sal detrás de la puerta de la calle.
-Si había un rabo de nube (tornado), una persona experta lo podía "disolver". Una vez en la esquina de las calles 15 y 14, yo vi a una vecina de nosotros, a quien le decían Mariana la Tapastera, "cortar" en el aire con tijeras, y hacer cruces de cenizas en la calle para espantar un rabo de nube... y será coincidencia o no, pero el rabo de nube no pasó por Santiago.

¿Recuerda usted otras supersticiones santiagueras?

[Nota del editor: Nilia Coll nos cuenta que "cuando por casualidad aparecía un "rabo de nube" había que tirarle tiros para disolverlo o con una tijera cortarlo. Es muy cierto que cuanto tronaba mi abuela me ponía en la cama y después que pasaba hacia botes de papel para echarlos a la calle. ¡Qué maravilla de vida!"].

Artículo originalmente publicado en 2003 en el antiguo sitio de www.SantiagodelasVegas.org.

martes 8 de septiembre de 2009

Un sazonador para la memoria

8 ¡TOME LA PALABRA!

por Leovaldo González Álvarez / Santiago de las Vegas

No solamente, como muchos consideran, los que se encuentran distantes padecen la nostalgia de su gente y de su lugar de origen. También los que aún se mantienen dentro de ese universo añoran los momentos de etapas vividas, haciendo que la memoria cuando menos esperemos y motivada por alguna insospechada causa, nos tome de la mano y nos lleve con ella en su viaje contra el olvido.


El aroma de un perfume, el degustar un sabor que estaba dentro de nuestras preferencias o simplemente el escuchar una melodía, da lugar a que se abra en nuestras mentes la ventana de los recuerdos y nos permite observar a través de ella, como si estuviéramos en presente, momentos y etapas de nuestras vidas.

Mi municipio Santiago de las Vegas, toponímico formado por el nombre de su Apóstol, símbolo de la fuerza y la pujanza de su fe, batallador decidido; y Las Vegas por ser el cultivo del tabaco el predominante en el desarrollo de la vida económica de la comarca.

A Santiago lo conocí un día en nuestra parroquia, montado en su caballo blanco y dispuesto a guiar con su ejemplo a los que lo habían llamado para ser el patrón de nuestro pueblo.


De las Vegas sólo llegué a conocer el edificio del despalillo (a la izquierda), donde se traía a curar el tabaco en grandes tercios y que en años anteriores había sido fuente de trabajo para muchas familias santiagueras; el chinchal de la calle 11 y 4 donde por primera vez mis ojos vieron torcer la hoja para dar forma a un tabaco; y fundamentalmente la histórica lucha de los vegueros contra el estanco decretado por la Corona Española, que costó la vida a muchos de ellos y en cuya memoria se levanta el Monumento a los Tabaqueros en la entrada principal de nuestro pueblo.

Santiago de las Vegas, en el que sus forjadores levantaron como elemento fundacional su magnífica Iglesia y en la que sus generaciones posteriores pusieron todo el empeño para el engrandecimiento y belleza. La gigantesca campana que girando sobre su eje y sonando a todo vuelo, decían que se oía mas allá del Rincón, su magnífica lámpara dorada que pendía de la cúpula, su barandal labrado en mármol que delimitaba la presencia del Santísimo en su magnífico altar, su elevado púlpito de madera preciosa, los coloridos vitrales que con sus imágenes se ubican en cada tragaluz.

Santiago de las Vegas, con sus escuelas públicas y privadas donde un claustro de magníficos profesores impartía el conocimiento de las letras, además de educación formal y disciplina, y que con su ejemplo personal iban dando forma al espíritu y la conciencia de las nuevas generaciones.

Al igual que los católicos, en sus varios templos Masónicos y Evangélicos también se nucleaban muchos miembros y familias en su fe y sus principios.

Sus sociedades enaltecían la cultura y la práctica de deportes; fue en el Centro de Instrucción y Recreo donde por primera vez se celebró en Cuba el Día de las Madres.


Grupo de jóvenes del Club Atlético en un juego de pelota. Fotografía de la colección de Leonardo Gravier.

Teníamos también nuestro Stadium con juegos los domingos y el team de pelota del Club Atlético Santiago. Me veo con medio pueblo sentado en una gradería del Cerro, jugando Santiago contra el team del Teléfono y perdiendo en el noveno inning, ya no había uñas que comer, pero a palo limpio empatamos el juego y después nos vamos arriba. Santiago es campeón y dejamos al Teléfono tendido en el campo. Llegamos en caravana y al entrar en la calle 2 nos espera un Elefante Verde de tamaño natural y la conga de los Tuero, alegría total y orgullo de ser santiagueros.


Campeonatos de basket ball, que se disputaban en las noches Los Pretty Boys, los Maceo, Los Locos de Mazorra, y juegos con el equipo de Bejucal, en los cuales de vez en cuando se subía la mostaza y acababan con algunos intercambios y no solamente de palabras. El antagonismo deportivo entre pueblos era parte también del folklore santiaguero.

El recorrido mental me ubica en la zona comercial (foto a la izquierda de Marcos Ruiz): El Dandy, El Telar, Ritmo, La Casa Grande, El Gallo, Ventoso, Ingelmo, y cuando estoy frente a La Marquesita, de los más lejanos recuerdos de mi niñez algo que me impresionó sobremanera, surge la figura de un señor mayor, con un cono metálico que tenía además una boquilla y una agarradera, apoya sus labios en la boquilla y grita a todo pulmón en su amplificador artesanal: “LA MARQUESITA: EN AGOSTO TODO AL COSTO”. De seguro fue el precursor de la propaganda comercial en nuestro pueblo y que después continuó Cruz García con los amplificadores en el techo de un carro. Droguerías: Mora, Fina, García, Pepito Díaz, Pita y otras. Cafeterías, Bares, Restaurantes: Los 3 Ceros, el Kiosco de Berardo, La Central, El Royalty, La Dominica, La Suerte, La Espada, el Bar de Gervasio con su vitrola, que accionaba una orquesta de títeres cuando se le echaba su correspondiente níquel. Los helados del Chino Bigote (hand made, como se dice ahora). La Coficola, refresco de extracto de distintos sabores con agua efervescente, mejor que cualquier refresco de la red comercial; y para comer frituras con especialidad en plátanos, Jesús Chicharrita. La juguera de 11 y 4 donde una vez en los años 50 llegó a paliar la sed el campeón de los pesos pesados Rocky Marciano, y que no sé como vino a dar por estos lares, posiblemente le dieron mal la dirección del Niño Valdés. De éstos y de muchos más lugares pudiera contarles, pero el sol está que pela y a la memoria, que ya está algo vieja, le empezaron a doler los pies y no quiere dar un paso más.

El Parque Viejo, o Parque Martí, en 1930. Fotografía de la familia Raymond-De Con.

Se hace de noche y comienza nuestro andar por el equivalente al Prado Habanero de nuestro Santiago, calle 13 y calle 4, arriba y abajo enlazando el Parque Nuevo y el Parque Viejo, va mi gente luciendo sus mejores galas, conversando y saludando a todas las amistades, los enamorados y los que están luchando por una conquista.

Década del 1950: el Teatro Popular del Centro de Instrucción y Recreo.

Se va a la cartelera de los cines para ver si nos cuadra lo que están echando, eso en caso de que no hayamos leído los programas que en forma de picúas lanzaba Ovidio el Bobo por cada postigo o ventana de las casas. Ya en el Cine con cualquier problema en la proyección los asistentes gritaban a coro “¡FOGOTE, SUELTA LA BOTELLA!”.

Íbamos a celebrar las fiestas de quince (a la derecha, la de Nilda de Con), éstas tenían su preparación inicial en los ensayos de varios días; en las primeras horas del día del cumpleaños no podía faltar la serenata, y después de la fiesta, el "desquite".

Opción adicional: coger la Loma. La Tabernita, el Rincón Criollo, Las Brisas, El Palmar y todo eso aunque hubiera que regresar hasta Santiago a pie, como dice la canción.

La memoria evoca los días 25 de julio de cada año en la celebración de las Fiestas de nuestro Patrón, fuegos artificiales, voladores, los "caballitos" en el parque y los bailes patrocinados por las sociedades culturales.

En la Loma del Cacahual cada 7 de diciembre, también nos vemos rindiendo homenaje al Titán de Bronce y a Panchito Gómez Toro, cuyos restos fueron rescatados y traídos para su custodia por el Coronel Juan Delgado, que formaba parte del Regimiento de Santiago de las Vegas durante la Guerra del 95. Paradojas del destino: Martí que nació en la Habana está sepultado en Santiago de Cuba y los restos de Maceo, que nació en Santiago de Cuba, descansan en Santiago de las Vegas.

Si La Habana tuvo sus personajes populares como el Caballero de París, Santiago no quedó en eso atrás, y repasamos las imágenes de aquéllos que compartieron con nosotros un espacio en el tiempo y que jocosamente llamábamos el Teniente, o el Viejo Pelayo. Pero si de popularidad se trata está Ovidio, que barrió en todas las encuestas después de ganar el primer lugar en un concurso del más feo entre los feos.


Después de tanto recordar, la ventana de la memoria se entorna y toma una pausa, se percata que por lo general lo agradable se percibe primero, pero que no todo fue fiesta y jolgorio en mi pueblo, sino que la alegría se derivó como resultado del mucho esfuerzo, trabajo y dedicación de nuestros padres y abuelos.


Aunque queda mucho aún en el tintero para comentar de Santiago y de los santiagueros, llegó el momento de volver a la realidad.


Hoy podríamos decir que aquel Santiago añorado, tanto por los presentes como por los ausentes, ya no existe. Empezando por nuestro status: no somos más Municipio Santiago de las Vegas, nos llamamos Municipio Boyeros y hasta la laguna de Pancho Real se secó, y el Despalillo y el cine del Centro han desaparecido. Pero si lo material pasó a formar parte del pasado, el espíritu de los que tuvimos el privilegio de conformar esa comunidad prevalece y todos los que en ella nos formamos, continuamos transmitiendo a nuestros hijos la formación que recibimos de nuestras familias y de nuestros maestros, la certeza de que el esfuerzo y el trabajo diario nos llevarán por el camino de la prosperidad en todos los sentidos y que ello nos permitirá brindar una vida mejor a nuestros hijos y una gama más amplia de posibilidades en su desarrollo futuro.


Es evidente que la esencia permanece, la semilla sembrada por nuestros predecesores se convirtió en un frondoso árbol, que azotado por los vientos ha esparcido a su vez sus semillas en todas las direcciones.

Después de todo, ¿cuál fue la bujía que encendió la chispa de todos estos recuerdos? Pues yo consideraba que solamente tres cosas habían trascendido las fronteras locales de nuestro Santiago: el boniatillo de Florentino, de triángulos perfectos en sus envases de cartón y su dulce de coco en tinajitas de barro, así como las croquetas de La Dominica, que según el slogan de Juan Angulo eran Las Mejores Croquetas de Cuba... pero entonces la vista tropezó con un nombre que no por mucho tiempo sin escuchar estaba ni menos olvidado. En el anaquel de una
"shopping" de mi pueblo me encontré con la oferta de un producto en cuya etiqueta estaba impreso SAZONADOR BADÍA.


Después de tantos años, podemos celebrar: la semilla ha vuelto a casa.

lunes 7 de septiembre de 2009

¡Feliz día de la Virgen de la Caridad del Cobre!

9 ¡TOME LA PALABRA!

por Carlos Valiente Romero / Tampa, Florida

Entre las muchas tradiciones católicas más arraigadas en el pueblo cubano, una de las más importantes siempre fue la de la celebración el 8 de septiembre de cada año del Día de la Caridad del Cobre, Patrona de Cuba.

Nuestro pueblo al igual que la mayoría de los pueblos cubanos mantuvo siempre su fidelidad a esta gran tradición mariana, por ello con la llegada de esta fiesta religiosa veíamos la proliferación en muchas de las casas con acceso a la vista de los transeúntes, de altares venerando la imagen de "La Virgen Santa de la Caridad".

De niño recordamos que junto con nuestros padres recorríamos, como si se tratara de una competitiva peregrinación, muchas de las casas que fielmente año por año exhibían sus altares con gran detalle y presunción. Entre las que más recordamos está la del hogar de Enrique Córdova ("Bachito") y Rosa Cárdenas, matrimonio vecino que junto a sus dos hijas (una de nombre Yolanda, a la otra le decían "Queta"), vivían en el lado oeste de la calle 2 entre 9 y 11, pero... siempre y después de mucho andar, al final de nuestro maratónico recorrido... la casa que más resaltaba por su grande y bella presentación era la situada en la calle 2 y calle 5, hogar de la familia de Robertico Rey y sus padres, el "maestro de barberos" Joseíto Rey y su esposa, de apellido Ortega, a la que cariñosamente se le conocía por el sobrenombre de "Nena la Chambelona".

De la colección de fotos del historiador Dr. Alfredo Escarano hoy Santiago de las Vegas en Línea publica una bella imagen hecha en mosaico del altar que con gran amor y veneración dedicaba cada año la familia Escarano en honor de la sagrada Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba.

Hasta aquí nuestra sinopsis narrativa de esta cubanísima tradición que nuestro pueblo fielmente concelebraba.

sábado 5 de septiembre de 2009

¡Santiago se manifiesta!

6 ¡TOME LA PALABRA!

Santiago de las Vegas en su época de oro fue un hervidero de ideas, de corrientes intelectuales y apasionados encuentros sociales y políticos. Como testimonio de esta época, hoy le ofrecemos dos elocuentes fotografías de la colección del Dr. Alfredo Escarano.

En la primera, maestros de Santiago de las Vegas se manifiestan en huelga en contra de la tiranía del Gral. Gerardo Machado en 1933. De izquierda a derecha aparecen: Isolina Huergo Santirzo; Amado (Manino) Herrera León (portando la pancarta); detrás, el Dr. Gabriel Gravier Delgado; su esposa la Dra. Rina Cortada Bernal; Carola Herrera León; Aurelio (Lelo) Roura Menéndez; Esther Pita Oliva; y otros a los que no podemos identificar. Como puede verse, todas las damas vestían de negro y muchos de los caballeros llevaban sombreros a la usanza de la época.

En la segunda imagen, circa 1943, la Cámara de Comercio e Industria de Santiago de las Vegas se manifiesta en contra de alguna regulación gubernamental en la esquina del Ayuntamiento, calles 11 y 6. Es preciso aclarar que durante los dificiles años de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el Estado aplicaba muchos controles que con frecuencia no eran bien recibidos por aquellas instituciones que representaban a nuestros esforzados comerciantes e industriales.

De izquierda a derecha y aproximadamente en el noveno lugar aparece el Sr. Santos Lucio Lima, con espejuelos oscuros y sombrero. Hacia el centro, el Sr. Félix (Felito) Romero; le sigue a su izquierda el Dr. Eduardo González Aguiar, seguido de un (muy joven) Rolando Encinosa Díaz, propietario de la conocida Tienda El Telar. A su lado, el Sr. Severo Gómez, a la sazón Presidente de la Cámara; el Sr. Gervasio Díaz, propietario del Bar-Cafetería La Suerte, que precisamente ocupaba el edificio detrás de los manifestantes; a continuación, el Sr. Benjamin Rodríguez Camero (Mino), popular alcalde municipal (1940-1952); José Badía Ferrer; el periodista Herminio Suárez Figueredo; el activista sindical Armando Dueñas; y el periodista Manuel Perera Fundora, representando a la Revista Antorcha. Le sigue el incansable maestro y periodista Luís Pérez Álvarez, director del popular periódico "Heraldo Santiaguero", fundado, si bien recordamos, el 14 de abril de 1929. Le siguen otros muchos a los que no podemos identificar, pero entre ellos se destacan muchos asiáticos representando la nutrida colonia china de nuestro querido pueblo como el conocido comerciante "Bigote el Chino", famoso por su popular negocio de helados y frituras de las calles 4 y 11, y el Sr. Emilio Chong, diligente propietario de la bodega "El Nuevo Mundo", de la calle 2 y 11; ambos aparecen al extremo derecho de la fotografía.

Que sirva este modesto escrito de homenaje a todos estos santiagueros que lucharon por un Santiago, por una Cuba, y por un mundo mejor.

jueves 3 de septiembre de 2009

Los Garrigó de Santiago de las Vegas

4 ¡TOME LA PALABRA!

por José Ramón Garrigó / Coral Gables, Florida

Mi abuelo, José Garrigó Artigas, nació el 16 de diciembre de 1870 en Vilanova i la Geltrú, provincia de Barcelona, España. Emigró a Cuba a mediados de la década de 1880 – posiblemente 1884 – estableciéndose inicialmente en La Salud, un pueblo de la provincia de La Habana. Entre 1890 y 1893 se trasladó a Santiago de las Vegas, en la misma provincia, donde estableció una “tienda mixta” a la cual le puso de nombre La Barcelonesa (ver abajo). Allí vendía una variedad de artículos, incluyendo productos alimenticios, de ferretería, construcción y aperos de campo. Años después le cambió la razón social a Ferretería Garrigó, para reflejar más apropiadamente el tipo de mercancía que tenía a la venta.

Fines del siglo XIX o principios del XX: Ferretería y tienda de víveres "La Barcelonesa". En el arquitrabe sobre las columnas, las palabras "Cambio de Letras" confirman el origen del Banco Garrigó en este establecimiento de las calles 4 y 13, frente al Parque Juan Delgado.

Debido a su seriedad comercial, y a la reputación de que gozaba, muchas familias y cosecheros de la zona lo hacían depositario de sus ahorros, los cuales a su vez el prestaba a comerciantes y agricultores para financiar sus respectivas operaciones y ayudarlos en el desarrollo de sus negocios. Estimulado por amigos y clientes, el 18 de abril de 1918 decidió establecerse oficialmente como entidad bancaria bajo la razón social de José Garrigó - Banquero, la cual fue cambiada a Banco Garrigó en 1939. Sus actividades bancarias crecían satisfactoriamente hasta que en 1920 vino el desplome del precio del azúcar en el mercado internacional. La economía de Santiago de las Vegas no dependía de ese producto pero se afectó igual que el resto del país. Las quiebras comerciales abundaban en la nación. Las extracciones de depósitos bancarios debido al temor de los clientes de perder sus ahorros, sumadas a las pérdidas sufridas en las carteras de préstamos, hicieron que muchos de los Bancos se encontrasen insolventes provocando la quiebra de un número de ellos.

Sin fecha: La esquina de la Ferretería Garrigó, con publicidades ilustradas. A la extrema izquierda, la fachada del Centro Obrero, y encima, los altos del fondo de la ferretería. El segundo señor de derecha a izquierda es el propietario, José Garrigó Artigas.
Fotografía de la colección del Dr. Alfredo Escarano


El 10 de octubre de 1920 el Gobierno Cubano dictó el Decreto 1583 de Moratoria el cual incluía, entre otras cosas, restricciones en las extracciones de fondos bancarios por parte de los depositantes. En 1921 era evidente que muchos Bancos no podían honrar sus obligaciones. Mi abuelo sufrió pérdidas en los préstamos que había otorgado además de la congelación o pérdida en los depósitos que el, a su vez, tenía colocados con sus Bancos corresponsales de La Habana. A pesar de ello, no se acogió al Decreto de Moratoria ni dejó de pagar sus compromisos como podía hacerlo legalmente. Liquidó la mayor parte de sus bienes personales para hacer frente a tan difícil situación y poder satisfacer la retirada de depósitos de su Banco, restituyendo hasta el último centavo a sus depositantes. De esa prueba salió más sólida su solvencia moral y económica, y más arraigado su crédito. Como después nos decía a sus hijos y nietos, “a pesar de que podía acogerme a la moratoria, mi obligación era devolver el dinero a mis clientes”. No muchos Bancos hicieron eso. Mi abuelo siempre se había distinguido por su lema de compromís contret, compromís complert* (compromiso contraído, compromiso cumplido). La noticia de su actuación y cumplimiento se extendió por la zona y poco tiempo después los depositantes regresaron, premiando de esa forma su hombría de bien. El crecimiento de la Banca comercial cubana de capital privado desde esa fecha hasta octubre de 1960 fue impresionante, sobrepasando en activos y depósitos a los de las sucursales de Bancos extranjeros establecidos en la Isla.

Principios de la década del 1940: La Ferretería Garrigó. Al fondo se aprecia la sección que ocupaba el "Banco" donde se puede ver el mostrador y una muy antigua y tradicional taquilla, muy propia de esa época, donde de espaldas aparece un cliente en espera de completar una transacción bancaria.
Fotografía de la colección de Carlos Valiente Romero.

El Banco Garrigó fue expandiéndose prudentemente y abrió oficinas en varias localidades de la provincia de La Habana. En 1950 trasladó su oficina central a la calle O’Reilly No. 306, en la capital del país. En esos días la dirección del Banco ya estaba en manos de mis tíos José y Francisco y mi padre, Faustino Garrigó Artigas. La Ferretería Garrigó era operada por mi tío Ramón. La tercera generación de la familia ya había iniciado su participación en el negocio bancario cuando el gobierno comunista confiscó los Bancos cubanos el 14 de octubre de 1960 sin compensar a sus legítimos dueños. Fue exactamente 40 años después del Decreto de Moratoria del año 1920 y de la casi desaparición, en aquella anterior época, de la Banca cubana.

1945, junio 4: Vista interior del segundo local del Banco Garrigó en Santiago de las Vegas.
Fotografía de la colección de Carlos Valiente Romero.


En octubre de 1960, además de O’Reilly 306 y Santiago de las Vegas, el Banco Garrigó tenía oficinas en la Avenida Carlos III (1954) en la ciudad de La Habana y en las ciudades de San Antonio de los Baños (1943), Güira de Melena (1945), Bejucal (1951), Regla (1955), Rancho Boyeros (1958), Quivicán (1959) y Alquízar (1959). En noviembre de 1960 la oficina de O’Reilly 306 se iba a trasladar al recién construido y moderno Edificio Garrigó, situado en la esquina de Aguiar y Empedrado en la propia capital. En los planes inmediatos del Banco estaba abrir oficinas en Surgidero de Batabanó y otras localidades. En 1960 el Banco Garrigó era una de las más sólidas e importantes instituciones bancarias de la Cuba republicana. Muchas familias santiagueras ganaban su sustento laborando en las distintas oficinas del Banco. Varias organizaciones cívicas del pueblo recibieron cooperación económica del Banco. Muy pocas ciudades en Cuba podían decir que una importante institución bancaria nacional se había fundado en ellas. Santiago de las Vegas era una de ésas. El Banco Garrigó, una entidad netamente santiaguera, contribuyó al desarrollo comercial, agrícola e industrial de nuestro querido pueblo al igual que de todas las localidades donde tenía oficinas.

El edificio del Banco Garrigó en Santiago de las Vegas sirvió de albergue a un grupo de banqueros cubanos quienes se reunieron el 21 de mayo de 1945 y fundaron la “Asociación de Bancos de Cuba” bajo la presidencia de mi tío, José Garrigó Artigas hijo. Uno de los fines de la asociación era actuar como grupo para apoyar el crecimiento de la Banca cubana y servir aún mejor al comercio e industria del país. Al emigrar a los Estados Unidos en 1960 uno de sus nietos – el que subscribe – José Ramón Garrigó, ocupó posiciones importantes en la banca estadounidense, incluyendo la presidencia de Pan American Bank of Miami, en Miami, Florida.

Tanto mi padre, Faustino, como mis tíos Francisco, José y Ramón, cursaron estudios escolásticos en Barcelona y Cuba. La familia pertenecía y contribuía con la Societat de Beneficencia de Naturals de Catalunya a l’Havana y a la Ermita de Montserrat en La Habana. En el retablo del altar mayor de la Iglesia Parroquial de Santiago de las Vegas existía una imagen de la Virgen de la Merced, Patrona de Barcelona, a la cual la familia contribuía para su mantenimiento. En uno de sus viajes a Barcelona, mis abuelos trajeron y donaron a la mencionada Parroquia una imagen de Sant Ramón Nonat, santo catalán, la cual estaba expuesta en un altar lateral.

Esta es una breve síntesis de la historia de un laborioso emigrante catalán a Cuba el cual, con su dedicación y esfuerzo, estableció lo que llegó a ser una exitosa empresa bancaria a la par de crear una familia que le siguió sus pasos por el ejemplo que él siempre nos dio. Hombre de pocas aunque sabias palabras. Siempre dándonos consejos sobre honradez personal y comercial, especialmente la ética de ser banquero. Mi abuelo, al igual que mi padre y tíos, fueron personas excepcionales.
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*Si le interesa el catalán, puede aprender palabras y frases básicas con este ameno curso audiovisual.

sábado 29 de agosto de 2009

TeleSantiago: Un Paseo por el Pasado con Carlos Valiente Romero y Daisy Pérez Martín-Carrera

11 ¡TOME LA PALABRA!


En Tampa, la bella ciudad tan vinculada a la historia de nuestra patria, residen desde hace más de 40 años Carlos Valiente Romero y su esposa Daisy Pérez Martín-Carrera. Fue allí donde el pasado fin de semana tuvimos el placer de sentarnos a conversar de viejos tiempos: entre muchos recuerdos, Carlos nos habla de su gran mentor, Don José Garrigó y Artigas, fundador del Banco Garrigó; y Daisy recuerda a sus queridos abuelos, el "
Caballero Cubierto Ante Sus Majestades los Reyes de España" Hernán Martín-Carrera y Ramona Correa (de quienes se publicó un artículo recientemente aquí en Santiago de las Vegas en Línea). Hoy tenemos el gran placer de compartir con usted nuestra visita al hogar de Daisy y Carlos.

lunes 24 de agosto de 2009

Publicaciones santiagueras: Tradiciones Santiagueras

3 ¡TOME LA PALABRA!

Con el paso de los años, los pueblos y ciudades van adquiriendo tradiciones y leyendas locales, nacidas de su propio suelo, que enriquecen y dan colorido a la vida de sus habitantes. Santiago de las Vegas no fue ninguna excepción, y a pesar de ser un pueblo relativamente pequeño, fue campo tan fértil en este sentido, que nuestro ilustre historiador, Francisco Fina García, vio a mediados del siglo XX la necesidad de compilar estas expresiones autóctonas de nuestro santiaguismo en una obra que ilustra cómo era la vida en Santiago en el siglo XIX y a principios del XX, historias de nuestros bisabuelos, que ya nadie vivo recuerda. Hoy tenemos el placer de ofrecerle una breve reseña de esta obra, Tradiciones Santiagueras, cuyos capítulos aparecieron en Santiago de las Vegas en Línea entre octubre del 2007 y abril del 2009.

domingo 23 de agosto de 2009

Recordar es volver a vivir

13 ¡TOME LA PALABRA!

por Roger Balbi Barceló

Mi nombre es Roger Balbi Barceló, hijo de Ramón Balbi y María Luisa Barceló. Nací en Santiago de las Vegas el jueves 10 de septiembre de 1931 en la Calle 6 No. 57 entre 5 y 7. Mi llegada al mundo fue en mi hogar, atendida por una comadrona que vivía frente a mi casa; creo que se llamaba Angelita, y también atendió el nacimiento de mi hermano, ya fallecido, Robertico Balbi. Esta señora, según recuerdo, vivía con su hijo, esposa y su nieta, la que apodaban "Muñeca". Era una niña muy linda; de hecho participó en esa época en un concurso buscando a la "Shirley Temple Santiaguera".

En esa cuadra también había una numerosa familia de apellido Pérez, que vivía en tres residencias separadas. Un núcleo de esa familia se trasladó, años despues, a Key West (Cayo Hueso). Los recuerdo como: Emilio Rojas, su esposa Gloria Pérez, y sus hijos Olga y Emilito, que era músico en la Banda Municipal. Al lado de ellos vivía la familia Ferragut; les seguían las hermanas Ana y Dalila Holmín (la segunda casada con "Pepe" Acevedo). Al lado residían tres hermanos y hermanas ya mayores de apellido Peñalver. ¡Cómo me quería esa familia! Yo estaba más apegado a una de ellas llamada Juanita; siempre estaba con ella. En esa casa se creó, años después, la llamada "Cocina Gratuita Mariano Monteresi" (a la derecha), administrada por la Logia Masónica "Optimismo No. 10", en la que se le daba almuerzo a muchos niños de familias necesitadas con ayuda del gobierno municipal. Les seguían la casa donde nací, Calle 6 No. 57, donde vivió después el periodista y escritor Rubén Pérez Chávez con su esposa e hija, y al lado, la casa de un matrimonio cuyo hijo se llamaba Joseíto. Era ciego, pero tocaba un instrumento musical y cantaba. Seguían la familia Duranza, Isolina, Fidel su hermano, y la madre. Al lado, Aimée Velasco, su hermana Raizá, y su padre "Fillo" Velasco; y en la casa de la esquina, un señor de nombre Luís.

En la acera de enfrente a mi casa vivía la familia León, compuesta de cuatro varones y una hembra, entre ellos Mario León, quien fuera profesor de matemática de la Escuela Primaria Superior; y sus hermanos Alfredo (ingeniero agrónomo), Publio (dueño de un vivero), y Miguel Ángel (dueño de la carnicería "La Complaciente", de 6 y 9, a la izquierda). Le seguía la casa de Albertico Cortada y su esposa Hilda Romero, con sus hijos Raúl, Iván y "el Nene". Una de las familias Pérez era los abuelos de la famosa cantante internacional "santiaguera" Esther Borja; su hija Esthercita y su hermano médico pasaban muchas temporadas viviendo con ellos. Al lado vivía la familia Delgado, después la familia de Evidio García el peluquero, y después "Nino" López, de oficio carnicero, su esposa e hijos (dos hembras, Marta y Alida, y un varon, Orlando [Nano]). Al lado se encontraba la Logia "Optimismo No. 10"; en la esquina, al final de la cuadra, Carlitos Pérez, su esposa, y su hija Consuelo.

Ahora paso a lo que me motivó estos recuerdos:

Mi padre, Ramón (Ramoncito) Balbi, cuyo oficio era el de impresor, tenía el negocio en la calle 4 entre 11 y 13. Por tal motivo y viviendo nosotros en la calle 6 entre 5 y 7, siendo niño caminaba diariamente hasta la imprenta tomando el siguiente camino:

Primero, doblaba a la izquierda por la calle 7. En esa cuadra estaban:

-En la esquina, la "Casa de Socorros", por un tiempo conocida como el Consultorio Auténtico. La atendía el muy conocido "Lorenzo el Enfermero", (considerado casi un médico por sus extraordinarios conocimientos), asistido por varios ayudantes. Allí acudían los vecinos, sobre todo niños, que por pequeños accidentes, caídas, fracturas o quemaduras, recibían los primeros auxilios.

-La casa de la familia Valdés, donde recuerdo a Jorge; su hermano, alias "El Polaco"; su hermana, "La China"; el mayor, cuyo nombre no recuerdo; sus primos Enriquito Viza y "el Bizco"; y Ofelia la enfermera.

-Al lado vivía la familia Iglesias-Oliva, padres de "Pipo" Iglesias.

-Les seguían Fabelo, el rifero apuntador de números de la lotería y su esposa llamada Macusa, que era conserje del kindergarten de Cora y Caridad en la calle 9 y 6. Tenían tres hijos: el mayor, que era discapacitado, y luego Gerardo y el más chico, Lorenzo.

-Al lado se encontraba un edificio muy histórico, que en tiempos de la colonia fuera la Fábrica de Tabacos de Don Gumersindo García Cuervo, y que ocupaba la mitad de la cuadra, extendiéndose por la calle 4 hasta la mitad de la cuadra en la calle 9. Desde los primeros años del siglo XX lo ocupó el "Despalillo de la Cuban Land", conocido centro de trabajo que todo santiaguero sabe de su existencia. Allí llegaban los bultos de hojas de tabaco, las cuales eran "despalilladas" (trabajo que consistía en quitarle el palillo central a las hojas). Esta tarea la realizaban muchas de nuestras abnegadas abuelas, madres, tías y hermanas, mujeres a las que se le llamaban "despalilladoras " (abajo). Ellas ponían un lote de hojas en sus piernas y una a una iban "despalillándolas". Se hacían mazos, que pasaban al departamento donde estaban las mesas en las que empleados llamados "tabaqueros" manualmente, con una gran habilidad, confeccionaban los "tabacos" llamados en los EE.UU. "cigars".

Despalilladoras en la "Cuban Land". A la izquierda, Altagracia (Nana) Pérez.

En Santiago existían distintas "tabaquerías" donde se hacían los tabacos, se les ponían los anillos (etiquetas) con el nombre o marca; por ejemplo, "Partagás", "El Delicioso", etc. En la imprenta de mi padre se imprimían y troquelaban estos anillos.

Siguiendo mi relato, es decir, mi camino, pasaba la esquina de la calle 9 y al seguir el recorrido se encontraba una casa de familia; después el local de la farmacia de Pepito Díaz; el restaurant-cantina "El Central" de Celestino Estrada; después el bar Los Tres Ceros, al lado del "C.I.R." ("Centro de Instrucción y Recreo", abajo), con su Cine-Teatro "Popular"; el bar de los hermanos Carballo; y la bodega y cafetería "La Central", en la esquina de 4 y 11.

El Centro de Instrucción y Recreo, en una noche de "Parrandas santiagueras".

Pasando la calle se encontraba la "Ferretería Romero", de los hermanos Félix y Clemente Romero (los hijos de este último eran Fausto, Luciano, el hermano mayor, conocido como Meneko, que trabajaba en el aeropuerto, y Anita. Después pasaba por donde vivió más tarde José Miguel del Amo ("Maño"), que era la residencia de la familia Díaz-Gravier, padres de Marta (esposa del Dr. Antonio "Ñico" Ramírez), y su hermano.

Y así, al fin llegaba a la imprenta. ¡Qué camino tan largo!

Allí estaba mi padre, atendiendo a clientes que acudían a comprar artículos relacionados con librería y papelería, u ordenar algún impreso. Atendía a sus empleados: Gilberto García Rizo ("Nenico"), cajista eficiente y creador (se llamaba "cajista" en este oficio de imprenta a la persona que con sus manos escogía las letras de metal, las ponía en una cajuela llamada componedor para crear las palabras, y con su dedo índice ajustaba para que todas las líneas tuvieran el mismo largo (para explicar esto tendría que dar una clase de imprenta, cosa que haré en otro momento). Este señor era el que confeccionaba los programas de cine que a diario se repartían por toda la ciudad. También creaba los pasquines "Posters", cartón blanco impreso en rojo y azul para anunciar eventos y bailes del "C.I.R." (un ejemplar a la derecha), y en color verde para el "C.A.S.", el "Club Atlético Santiago". Otro de los empleados fue Forment, moreno de apellido francés. Pasó un día por la imprenta, le pidió trabajo a mi padre, y éste, sin conocerlo, le enseñó el oficio de impresor, el cual desempeñó por muchos años. También estaban Rafael el impresor; el fallecido Sabino Rodríguez, impresor y cajista (éste vivió en el estado de California y en una ocasión visitó mi imprenta aquí en Miami); Octavio, cajista e impresor, que tenía dos hijas y vivía en la calle 11 frente al parque José Martí; y Julián Peñalver, que empezó haciendo la limpieza y se hizo impresor.

Esta imprenta se llamaba Talleres Tipográficos "Mikleff" (apellido del dueño original, José Mikleff). Este señor, que vivió en el pueblo por muchos años, era maestro y fue uno de los fundadores del "C.I.R.", al igual que mi abuelo Ramón (del mismo nombre que mi padre). Desconozco la relación que hubo entre José y mi padre; posiblemente fue su maestro, aprendió todo lo relacionado con la imprenta, y al final este señor se la cedió o se la vendió, nunca supe la realidad.

Debo agregar una lista de los vecinos que vivían en la cuadra de la imprenta: las familias Paseiro, Gravier, Rueda, la de Ovidio, alias "el Bobo", que de eso no tenía nada; la Escuela de las Monjas (abajo); y en la acera de enfrente el costado de la Ferreteria Garrigó, el Centro Social "La Gloria", o Centro Obrero; Gravier-Sánchez, del Amo, Fonseca, y haciendo esquina con la calle 11, un negocio creo de tabaquería.

Década del 1950: Colegio "María Auxiliadora".

En 1946 teniendo yo 15 años, mi padre me dijo: —Debes decidir qué vas a hacer. ¿Quieres seguir estudiando, o seguir este oficio? Te lo pregunto porque éste es un trabajo muy duro y esclavo—. Le contesté: —Quiero seguir estudiando, pero al mismo tiempo me interesa este negocio—. Tenía en mi mente estudiar la carrera de arquitecto o de maestro. Decidí por esta última, ya que me agradaban los niños y a la vez enseñar. Fueron dos grandes decisiones.

Durante los años 1947 a 1950 estuve estudiando en la "Escuela Normal para Maestros" de la Habana. En esos años, ya joven, acudía a diario a la imprenta y ayudaba a mi padre en lo relacionado a la venta y administración; así fui al mismo tiempo aprendiz de este negocio, a la vez que practiqué como cajista e impresor. Me gradué en 1950 y a partir de ese momento comencé a trabajar con mi padre. Le indiqué que si en el pueblo le llamaban al negocio "la imprenta de Ramoncito Balbi", deberíamos ponerle "Impresos Balbi". Mi padre aceptó la idea.

Estuve ejerciendo mi carrera de maestro desde 1950, cubriendo sustituciones a maestros que se postulaban en las elecciones a algún cargo público, o cuando por algún motivo no podían asistir a su escuela por enfermedad. Las primeras sustituciones fueron en el campo y como tenía auto para trasladarme, logré en esos días una gran asistencia de los alumnos a clases; se veían contentos por el cambio.

Trabajé en el Centro Escolar de Calabazar, tercer grado y en el Centro Escolar de Mazorra, sexto grado. En el año 1957 fui a un "examen de selección" para ocupar la plaza de estudio de ciencias naturales en la Escuela Primaria Superior (situada en la calle 2), plaza que ocupaba la Dra. Rina Cortada Bernal (a la izquierda), que había sido mi profesora cuando fui estudiante de esa escuela. De cuatro aspirantes, tuve la suerte de obtenerla. La desempeñé hasta junio de 1962, en que renuncié para salir de Cuba y venir a Miami.

Debo agregar que pude trabajar en el nuevo edificio de la escuela, el cual fue construido en 1958 en los terrenos de la Estación Experimental Agronómica, calle 1 entre 10 y 12. Tengo una foto de esa ocasión donde estamos los maestros (casi todos nuevos y jóvenes) junto al director Aurelio (Lelo) Roura Menéndez, la cual mostraré en otro momento.

Espero que esta lectura le haya traído gratos recuerdos.

lunes 17 de agosto de 2009

Publicaciones: Lo melancólico como determinismo en la vida del poeta Pedro N. Aguiar

6 ¡TOME LA PALABRA!

Santiago de las Vegas, ya hemos dicho, fue* cuna de las artes, produciendo músicos, pintores, artistas y poetas en números extraordinarios para su población. Pedro Aguiar y Cruz (a la derecha, en 1943), nacido en la finca "La Bijirita" en 1887, fue una de las voces más fecundas del Santiago de la primera mitad del siglo XX, y es en su honor que hoy le ofrecemos una detallada reseña de la obra "Lo melancólico como determinismo en la vida del poeta Pedro N. Aguiar", de Rubén Pérez Chávez.

Como muestra de los deleites literarios que constituyen su obra, le ofrecemos estos versos, escogidos de un canto que le dedicó Aguiar a su querido pueblo natal:

En ti he pasado los breves años
que precedieron mi juventud,
y en ti devoro los desengaños
mientras que subo por los peldaños
donde me espera la senectud.

El odio injusto, la torpe envidia
me acorralaron alguna vez,
mas ― cual soldado que sangra y lidia ―
ví deshacerse la ajena insidia,
ante la torre de mi altivez.

¡Sé que hay espinas en el sendero,
sé cuánto pesa la dura cruz!........
Pero yo, avanzo, lucho y espero,
mientras que, lejos, brilla un lucero
que me regala toda su luz.

* * *

Cuando la suerte ― que es mi enemiga ―
me llevó lejos de tu calor,
allí, rendido por la fatiga,
recordé siempre tu plaza amiga,
llena de risas, luz y color.

* * *

Ciudad nativa, ciudad mimada,
de mi carácter rudo crisol,
recoge el eco de esta balada,
mientras que brillas alborozada
bajo la rubia gloria del sol!
* Y sigue siendo cuna de grandes talentos; nuestro enfoque editorial en la época de oro de Santiago de las Vegas no se debe interpretar como falta de apreciación de nuestros artistas actuales.

domingo 16 de agosto de 2009

Nuestros hijos y nietos no entenderían "ni papa"

5 ¡TOME LA PALABRA!

por Ismael Balido Pérez

En este artículo originalmente publicado en la revista "El Cacahual", Ismael Balido Pérez q.e.p.d. recuerda vocablos de su niñez que las generaciones de hoy desconocen.

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El progreso tecnológico ha traído tantos cambios, que aquellos que no estén familiarizados con las palabras fax, internet, computadoras, micro-ondas, y otras por el estilo, puede decirse que aún viven en la "edad de piedra".

Ahora bien, si pudiéramos transportarnos al pasado en una máquina del tiempo (¿se acordarán los de mi generación de la máquina del tiempo de los muñequitos de Brick Bradford?) a la época de nuestra juventud, ¿cuántos de nuestros hijos o nietos entenderían nuestras conversaciones cuando oyeran a nuestros padres decir "hay que echarle alcohol al reverbero y cambiarle la mecha" o "échale luz brillante a la chismosa, que está muy oscuro el patio y tengo que ir al excusado"?

Imagínense una mañana circa 1935...

--Levántate, Pepe, y vete a la carbonería. Me hace falta un medio de carbón y dile que te le echen un poco de cisco.

--Ya voy, pero acuérdate de limpiar la campana del fogón, que está llena de ceniza. Ah, y no botes la ceniza. Dásela a Gladys, que ella la riega en el piso de tierra de su casa para matar microbios.

--Y hablando de microbios, saca el tibor ahora cuando salgas, que los viejos anoche estuvieron muy "activos." Yo lo haría, pero tengo que salir corriendo para la peluquería para hacerme un croquinol.

--Bueno, si vas a salir, cuando termines en la peluquería, pasa por la tienda y cómprame un mosquitero, que anoche se me colaron las moscas y mosquitos por los huecos que tiene el mosquitero viejo y pasa también por casa de Ramón y dile que venga a estirarme el bastidor de la colombina y que de paso le mate las chinchas con agua hirviendo.

--Ah, y que no se te olvide hacerme un poquito de majarete.

--¿Majarete otra vez? Si la última vez te empachaste y tuvo que venir la vecina a pasarte la mano.

--No te ocupes de eso. ¿Ven acá, tú has visto mis alpargatas?

--Están debajo de la colombina.

--Verdad que sí. Bueno, ¿te hace falta algo más?

--Sí, trae leche, que al lechero se le rompió la araña y no pasó esta mañana. Pide también la contra de sal, y pasa por el puesto del chino y tráeme dos kilos de majúas.

Volviendo al presente, los jóvenes de hoy tal vez entenderían por dos kilos como medida de peso y no como realmente era: dos centavos -- y creo que mucho menos sabrían lo que son las majúas. En fin, la vida ha cambiado tanto, lo mismo para ellos que para nosotros, que son afortunados aquellos que vivieron en el pasado y han podido adaptarse a los tiempos modernos. Pero si regresáramos al pasado, ¿podrían nuestros hijos y nietos adaptarse a él?

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¿Quién se lanza a "traducir" las siguientes expresiones? Responda mediante el enlace "¡Tome la palabra!"

reverbero
luz brillante
chismosa
excusado
cisco
campana del fogón
tibor
croquinol
mosquitero
bastidor
colombina
empacharse
pasar la mano
alpargata
araña (del lechero)
contra de sal
majúa

jueves 13 de agosto de 2009

Un Caballero de la Corte Española en Santiago de las Vegas

1 ¡TOME LA PALABRA!

por el Dr. Hernán Martín-Carrera

Había una vez en Santiago de las Vegas un Caballero de las Cortes de España.


La historia comienza en el año 1822, cuando el Rey de España envía desde su natal Barcelona a Andrés Martín-Carrera y Hernández-Mazo a la isla de Puerto Rico a fundar escuelas. Allí en Borinquen 30 años más tarde nació su hijo unigénito Ignacio Martín-Carrera y Mas, heredando el título a tres de sus progenitores de Caballero de la Orden Real y Distinguida Orden de Carlos III (título de los Carlistas).
Pasaron los años y después de una labor extraordinaria, le viene la idea a Don Andrés de fundar escuelas nocturnas para que los trabajadores también pudieran disfrutar de los beneficios de la educación. Más tarde, los Reyes de España solicitan su presencia en la Corte, donde es agasajado y envestido con el título de "Caballero Cubierto Ante Sus Majestades los Reyes de España", título honorífico con pensión hasta la quinta generación primogénita. En esa misma ocasión, el Rey enviste a otro cubano, Brindis de Salas, con el mismo título por la maestría con la que tocaba el violín (cuentan los historiadores que al partírsele una cuerda al violín, Brindis siguió tocando como si no hubiese pasado nada, causando gran asombro en la Corte). Fue la primera vez que una persona de la raza de color obtenía esa dignidad.

Un buen día Don Ignacio se muda para La Habana, donde se casa con una cubana, Merceditas del Pino, profesora, natural de Santiago de las Vegas, con la cual tuvo varios hijos ̶ entre ellos, Hernán Víctor Martín-Carrera del Pino, nacido en 1883, heredero de los títulos vigentes. Más tarde, Don Ignacio es nombrado en la Masonería con el Grado 33, el más alto, siendo una de los pocos cubanos con ese título. Después de una larga y fructífera vida, Don Ignacio fallece y sus hijos se mudan, unos a Santiago de las Vegas (Hernán Martín-Carrera) y otros a Bejucal (Cheché Martín-Carrera, madre de la gloria del canto cubano, Zoraida Marrero Martín-Carrera).

El "Caballero nacido en Cuba", Hernán Martín-Carrera (a la derecha, en 1929), funda una numerosa familia de quince hijos, y crea en Santiago de las Vegas una de las primeras industrias del pueblo, una fábrica de cajas de tabaco para el "trust" de todas las fábricas de tabacos en la isla. Fue él quien descubrió que el cedro es el mejor medio para conservar el aroma del puro. Fue por una casualidad, pues por algún motivo se habían guardado ̶ y olvidado ̶ unos tabacos en un hueco en una viga de cedro. Al cabo de largo tiempo, Don Hernán halló los puros y notó que aún conservaban su fragante aroma. Desde aquel entonces, se dejaron de hacer cajas de pino, yagua, o cartón duro - gracias al descubrimiento de Don Hernán, el buen tabaco se conserva en cajas de cedro.

Muestra del afecto que le tenía el pueblo: a pesar de ser hijo de españoles y de su rango y abolengo, los santiagueros no le guardaron rencor al concluir la Guerra de Independencia; de hecho, Don Hernán Martín-Carrera fue elegido uno de los primeros concejales de Santiago, y Presidente del Ayuntamiento (nunca quiso ser Alcalde por sustitución, como le correspondía al Presidente de los concejales, por sus obligaciones con su fábrica, sus empleados, y sus quince hijos).
Don Hernán Martín-Carrera, su esposa Ramona Correa (natural de Tampa), y sus quince hijos. En 1947, el Ayuntamiento de Santiago de las Vegas homenajeó a Ramona por tener el mayor número de hijos en Santiago.

Su madre Merceditas, por cierto, contrajo segundas nupcias al fallecer Don Ignacio, y de este matrimonio tuvo Don Hernán dos medios hermanos: José Manuel Sánchez-Luque del Pino (link) y su hermana Margot. Los dos fueron maestros al igual que su madre. Vale notar que a José Manuel se le conoció como "Sánchez-Luque" sin el apellido materno como se acostumbra en Cuba, por la curiosa razón de que un apellido compuesto tan largo no cabía en el monograma de los uniformes de colegio.

Partida de nacimiento de Don Ignacio Martín-Carrera y Mas, Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III.

1923: Empleados de la fábrica de cajas de tabaco de Don Hernán Martín-Carrera (Caballero ante Sus Majestades los Reyes de España), al centro de sus trabajadores con su primogénito Hernán Martín-Carrera. En este tiempo era Presidente del Ayuntamiento de Santiago de las Vegas.

Texto originalmente publicado en la revista El Cacahual.

miércoles 12 de agosto de 2009

Publicaciones: Santiago de las Vegas por dentro

3 ¡TOME LA PALABRA!

Santiago de las Vegas por dentro, obra del historiador municipal Francisco Fina García en colaboración con Juan Bundó Puig (1915-2003), es un fiel e históricamente importantísimo retrato del estado de nuestro querido pueblo a finales de la década de los 50. Publicada en ocasión del 210 aniversario de la fundación del municipio en mayo de 1959, esta amena historia rompe «…con un largo pasado de silencio, de respetuoso hermetismo para decir y enseñar a los cubanos y al mundo que existe una municipalidad, llamada Santiago de las Vegas, fácil de localizar en las páginas de una Enciclopedia. Para decir y mostrar gráficamente, a los cubanos y al mundo, que esta municipalidad, es más que un simple nombre impreso. Es un pueblo, o por mejor decir, un conjunto de pueblos: Santiago de las Vegas, Calabazar, Rancho Boyeros y Rincón, que tienen una privilegiada ubicación geográfica, una hermosa y eficiente historia, una estructura y una intensa vida social».

Con estas palabras, los autores dejan claro su profundo amor por nuestro pueblo. Hoy, con ese mismo amor y orgullo municipal, le ofrecemos una breve reseña de Santiago de las Vegas por dentro, junto con un sentido homenaje al catalán Juan Bundó Puig, santiaguero por adopción que supo apreciar la belleza del pueblo que lo acogió y que, como bien decía el popular refrán,
de nuestra agua bebió y en Santiago se quedó.